Martes, diciembre 06, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA 25 DE FEBRERO (Lc 5,27-32)

El evangelio de hoy es muy significativo para nosotros los creyentes, y más cuando estamos insertos en el tiempo de cuaresma, pues usualmente escuchamos decir que la cuaresma nos invita a cambiar, a reflexionar, a meditar, a transformarnos, a convertirnos, a hacer penitencia, a confesarnos, entre otros; todo lo anterior es vàlido; sin embargo, y situados en el relato del evangelio del capítulo 5 de San Lucas, es importante decir que la principal invitación por parte del Señor a nosotros en esta cuaresma, es a estar con él, a permanecer con él, a imagen de lo ocurrido con Leví.

Cuando Jesús llamó a Leví, lo invitó fundamentalmente para que estuviera con él, para que lo siguiera sin condiciones, y Leví abandonando sus riquezas y su posición social, mas no su prestigio, porque no lo tenía, se fue de inmediato detrás de Jesús, sin miedo y sin temor; creemos que tal es la invitación del Señor en este tiempo de cuaresma y tal la respuesta por parte de nosotros.

Mientras Leví lo invitó a su casa, nosotros intentemos invitarlo a vivir en nuestro corazón; y mientras Leví le ofreció al Señor un gran banquete, nosotros dejémonos invitar por Jesús al gran banquete de la eucaristía cotidiana.

Alegres por la invitación del Señor a seguir sus pasos, imploremos de María Santísima su auxilio para ir en pos de él. "Ob amorem dei"