Jueves, diciembre 08, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. 24 DE FEBRERO (Mt 9,14-15)

Con la expresión por parte de Jesús: "mis discìpulos no pueden ayunar mientras el novio esté con ellos, llegará un día en que el novio no estará y tendrán que ayunar", el Señor manifiesta dos ideas; en primer lugar la necesidad de entender que él es el pan vivo bajado del cielo, el alimento para la vida eterna y en este sentido, es imposible ayunar de él, pues gracias a su divina presencia entre nosotros, los creyentes podemos nutrir nuestra alma y nuestro cuerpo en este camino cuaresmal que hemos empezado y que nos conducirá a la pascua de la resurrección.

En segunda instancia, la expresión arriba mencionada, nos interroga acerca del ¿por qué ayunar en el banquete de la sagrada eucaristía?, fiesta en la cual, Jesús es el dueño de la misma y su sentido más profundo; ¿cómo ayunar del novio de la fiesta, cuando él es el pan de la vida que nos fortalece y nos alimenta en el largo camino de nuestra vida?, definitivamente nos falta fe para entender que la presencia del Señor en la eucaristía es una realidad, que debe motivar al creyente a adherirse de manera incondicional a él.

Hermanos y hermanas, una de las prácticas más importantes de la cuaresma que hemos iniciado, es el ayuno, podemos ayunar de todo, pero menos de Dios.

A María nuestra Madre del cielo nos encomendamos, para que son su presencia maternal, caminemos presurosos a la pascua del Cordero.

"Ob amorem dei"