Jueves, diciembre 08, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. 20 DE MARZO. (Jn 5,1-3. 5-16)

Jesús en el contexto geográfico del templo de Jerusalén, observa con dolor el drama de muchos enfermos, arrastrados por la exclusión de los poderosos de su tiempo y también por la enfermedad; y frente a esta realidad tan dolorosa, Jesús se compadece de todos y fijando su mirada en el más enfermo, le preguntó con dulzura. ¿quieres quedar sano? y después de recibir una respuesta poco certera, Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar", y al instante ese hombre quedó sanado.

Este hecho portentoso causó rabia en algunos judíos, en primer lugar porque perdían poder y en segundo lugar porque la curación fue en sábado, y por esta, razón querían deshacerse de Jesús a como diera lugar.

En medio de este contexto tan conflictivo, Jesús nunca se dio por vencido, nunca se doblegó ante las dificultades y ante las críticas, porque sabía que su Padre Dios estaba con él, convicción que debe estar presente también en nuestra mente y en nuestro corazón para ser capaces de seguir adelante no obstante los tropiezos que la vida nos ofrezca.

El paralítico del evangelio de hoy se había dado por vencido y vivía sumergido en su propia miseria, en su propia derrota y Jesús lo levantó; hermanos y hermanas permitamos que el Señor con su fuerza nos incorpore de nuestras postraciones y con la intercesión de nuestra Madre la Virgen María, venzamos los embates que el mundo nos depare.

"Ob amorem Dei"