Jueves, diciembre 08, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. 16 DE MARZO (Mc 12,28-34)

En el mandamiento del amor a Dios y a los hermanos, dice Jesús se resume la ley y los profetas; lo cual significa que este precepto convertido en columna vertebral del dinamismo cristiano, no tiene otro objeto si no humanizar el mundo de la vida, convertir a los seres humanos en más humanos y por lo tanto en mejores hijos de Dios y en excelentes ciudadanos.

lLa vivencia del mandamiento del amor, sobrepasa las fronteras de las emociones, los sentimientos o las simples emotividades, transformándose de esta manera en una norma de conducta para aquellos que desean asumir la invitación de Jesús. "sed perfectos como mi Padre celestial es perfecto", en este caso la perfección consiste en configurarnos como personas más humanas, que quiere decir, ser en medio de nuestros contextos académicos, familiares y laborales, luz y no sombra, causa de unidad y no de división, pregoneros de perdon y no de odio, artífices de construcción y no de destrucción, en síntesis, manifestaciones vivientes de ese Jesús que pasó por la tierra haciendo el bien.

Que el Corazón Inmaculado de María, nos ayude en este propósito de tener para los demás actos de amor por encima de las diferencias.

Ob amorem Dei.