Sábado, diciembre 10, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. 12 DE MARZO (Lc 4,24-30)

Manifiesta el evangelio de hoy que los fariseos querían despeñar a Jesús por su predicación abierta, característica principal del profeta. Los fariseso llegaron a este extremo porque Jesús les era incómodo, su presencia les causaba pánico y desde luego por su mensaje de amor y mesericordia, los fariseos perdían adeptos; de aquí que en muchas páginas de la sagrada escritura encontramos una y otra vez a Jesús rodeado de la muchedumbre, mientras ellos ya sin seguidores, se rasgaban las vestiduras, diciendo que Jesús actuaba con el poder de belzebú.

De nuestra parte como creyentes, aunque la palabra del Señor nos incomode y su mensaje sea como una espada de doble filo entrando en nuestra mente y en nuestro corazón, nunca debemos despreciar a Jesús; aunque sus comportamientos sean una denuncia abierta a nuestra forma de vivir, no podemos considerar a Jesús como obstáculo en la consecusión de nuestros intereses y finalmente aunque su presencia en nuestras vidas se manifieste como la voz en nuestra conciencia en oposición a nuestras ideas, no podemos despeñar a Jesús en el abismo de nuestra incredulidad.

Hermanos y hermanas, que con la ayuda de la Virgen María, entendamos que Jesucristo es el motor que mueve nuestras vidas y que por tanto no podemos prescindir de él jamás.

Ob amorem Dei.