Miércoles, diciembre 07, 2016

EL PAN DE LA PALABRA PARA EL 11 DE FEBRERO. (Mc 8,1-10)

En el evangelio de hoy, el Señor Jesús se muestra como el pan vivo bajado del cielo, y desde esta perspectiva, sòlo Èl sacia nuestra hambre y sed de Dios, nuestra hambre y sed de infinito, de trascendencia. Jesús después de haber alimentado a la multitud con el pan de su palabra, ahora como preludio de la Divina Eucaristìa, los alimenta con pan, como manifestación de sí mismo.

En medio de la multitud había en el corazón de los apóstoles una gran preocupación, pues para ellos era imposible calmar el hambre de aquella muchedumbre; pues no habían caido en la cuenta que el pan de los ángeles estaba en medio de ellos, presto para saciar no solamente sus estómagos, sino fundamenltalmente su alma. En ocasiones nos sucede lo mismo que a los apóstoles, el Señor está con nosotros y nuestra desesperanza es inmensa, el Señor está a nuestro lado y nuestras angustias crecen, el Señor está a nuestro lado y pensamos sólo en su ausencia; en realidad nos hace falta fe, para descuibrir su presencia amorosa en medio de nuestras vidas.

Finalmente este milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, lleva consigo un milagro en el corazón de todos quienes hacían parte de la multitud, su corazón egoísta fue transformado por un corazón solidario, y es en este punto donde actuó maravillosamente el Señor. Los panes y los peces que cada persona llevaba para sí, fueron puestos a disposición de todos, alcanzando de sobra para para alimentar a la multitud. Que nuestra Madre Marìa en el tiempo de CUARESMA que vamos a empezar, nos ayude a cultivar en nosotros la semilla de la solidaridad. "Ob amorem Dei"