Jueves, diciembre 08, 2016

EL DOMINGO DE RAMOS Y LA SEMANA SANTA: ¿RECUERDO O ACTUALIZACION?

Queridos Hermanos y Hermanas:
En el marco del domingo de ramos que muchos de nosotros vivimos en diferentes parroquias, santuarios y sitios de misión, es importante decir que esta fiesta así como todas las ceremonias de la Semana Santa, no pueden ser vistas simplemente como un recuerdo, una remembranza o una memoria; han de ser contempladas como una actualización, porque Jesús para nosotros no es un recuerdo sino Dios en acto que se encarnó en la historia y que sigue actuando en cada uno de nuestros corazones.

No celebramos entonces masivamente este domingo de ramos como si se tratara de un recuerdo, hay que celebrarlo de manera vital, experimentando conscientemente que en efecto, es  Jesucristo quien  hoy  hace su arribo real a la Jerusalén de nuestras propias entrañas. La Semana Santa en su  conjunto no es un recuerdo, es la actualización de la vida de Jesucristo el Señor en la última parte de su vida pública.

Teniendo en cuenta lo antes mencionado, centremos nuestra atención en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo  según San Lucas que fue proclamada hoy y meditemos en dos puntos esenciales a saber: 1.- las razones de índole político y  2.- de índole religioso que contribuyeron a la muerte de Jesús.

En lo que se refiere al primer punto, el relato de la pasión deja notar que Jesús para las autoridades de su tiempo que ostentaban el poder político y religioso, se constituyó en un obstáculo, en un estorbo y en una piedra de tropiezo para sus intereses, porque mientras ellos ya no cautivaban a la gente ni con la fuerza de su palabra ni con la fuerza de la ley y las tradiciones, Jesús lo hacía con la fuerza del amor y con la fuerza de sus predicaciones que con tono animado, sembraba en la mente y en corazón de sus oyentes el amor por si mismos, por el prójimo y por Dios.

Cuando Jesús aparece en medio de su pueblo ejerciendo un cierto tipo de liderazgo y al notar que muchas personas lo seguían por sus milagros y por sus palabras; los fariseos, publicanos y sumos sacerdotes, entre otros, consideraron a Jesús un peligro para el orden establecido y siendo éste, crítico del sistema religioso y político  del momento por estar fundado en la veneración de la ley, del culto y del templo; deciden darle muerte a quien habría de ser el autor de la vida y la salvación.

En lo que se refiere al segundo punto, Jesús fue para las autoridades de su tiempo un signo de contradicción, de manera especial cuando manifestó ser “El Hijo de Dios”, esta afirmación fue vista por ellos como una blasfemia, hecho que delineo el camino hacia la cruz.

Para el establecimiento religioso de la época, era incomprensible aceptar a alguien al estilo de Jesús  que se autoproclamara Hijo de Dios, pues de esta forma el poder del primero mermaba y con mayor razón cuando Jesucristo en su papel de profeta denunció la institucionalidad del tiempo que esclavizaba y no liberaba a las personas y que por otro lado excluía a los  desposeídos solamente por el deseo de un respeto obtuso de la ley.

Desde las dos comprensiones anteriores, nos es fácil explicar la muerte de aquél que un domingo como hoy era aclamado como rey y que pocos días después iba a ser asesinado como reo.

Hermanos y hermanas que esta Semana Santa de 2010 al amparo del Corazón Inmaculado de María la vivamos con fe, que contemplemos a Jesús de manera real en cada ceremonia, que lo veamos a Él partiendo el pan el jueves santo, que lo veamos a Él camino del calvario y en la cruz, pero que también tengamos la capacidad suficiente de contemplar nuestra propia resurrección al lado de aquél que venció la muerte para dar al mundo nueva vida: Jesucristo el Señor.

 

P. Ernesto León D. o.cc.ss

Superior Viceprovincial de Oblatos