Miércoles, diciembre 07, 2016

EL CANCER EN LA TERCERA EDAD

EL CANCER EN LA TERCERA EDAD

La edad no es un obstáculo para tratar al anciano con cáncer
Una adecuada selección de los pacientes puede hacer que una persona de más de 70 ó 75 años de edad pueda recibir un tratamiento activo como cualquier otro enfermo más joven. El tipo de tratamiento que reciben los pacientes oncológicos en edades avanzadas no depende necesariamente de su envejecimiento, más bien es su estado general de salud el factor que determina el grado de “agresividad” de las terapias. “Sólo si el paciente es mayor de 80 años se le considera como un paciente frágil donde hay que determinar muy bien lo que se hace”, explica Gumersindo Pérez Manga, coordinador científico del ‘IV Simposio Internacional de Cáncer en el Anciano’. Si el enfermo oncológico se encuentra aún por debajo de los 80 y tiene buen estado de salud suele ponerse el mismo esquema de tratamiento, “en todo caso lo que se haría es disminuir la primera dosis para observar cómo reacciona”, añade.

Antes de elegir un tratamiento lo que hay que tener en cuenta es el concepto de fragilidad que tiene el enfermo. Así, “aplicar quimioterapia en un paciente de 95 años sería devastador por la toxicidad. En estos casos habría que aplicar tratamientos de soporte o paliativos”, señala Pérez Manga. Según los expertos, en la actualidad se está estableciendo muy bien qué pacientes deben tratarse de forma activa antitumoral y cuáles no. “Por ejemplo, en el cáncer de mama cuando se trata de una mujer anciana el tratamiento adyuvante tiene una eficacia similar al de la mujer adulta”.

Una atención multidisciplinar

Lo que es un hecho es que tratar a un anciano supone tener en cuenta una serie de factores que el oncólogo no suele considerar. Para evitar esto, resulta esencial la colaboración entre oncólogos y geriatras, para que el abordaje del enfermo sea íntegro y no se trate exclusivamente la enfermedad. “Debemos potenciar la colaboración entre ambos, ya que los geriatras tienen mucha experiencia en la selección de pacientes por sus condiciones físicas y fragilidad y además deben ser ellos quienes detecten el tumor y quienes tengan un conocimiento adecuado de qué pacientes podemos tratar”, explica Pérez Manga.

¿Es frecuente el cáncer en las personas de edad avanzada?

Desafortunadamente, la enfermedad cancerosa, es más frecuente en la gente de mayor edad. De hecho, es una de las causas primarias de muerte en los países desarrollados, entre los que se encuentra España. Evidentemente existen patrones característicos de acuerdo al tipo específico de cáncer, pero en general, hay una mayor prevalencia de cáncer a mayor edad de la población. En los últimos registros del INE correspondientes a 1998, se contabilizaron más de 91.000 fallecimientos a causa de tumores malignos, de los que la mayor parte ocurrió en personas de edad avanzada.

¿Lo anterior significa que ha aumentado la mortalidad por cáncer?

Es conveniente hacer una distinción. Con los constantes avances en la ciencia médica y sus especialidades, cada vez existen más tratamientos para la enfermedad neoplásica lo que implica, para muchos tumores, una mayor supervivencia. Dicho de otro modo, a igual número de pacientes con cáncer la mortalidad real ha descendido, pero el aumento considerable de la población mayor, con relación a otros grupos de edad, aparece el cáncer como que provoca mayor mortalidad global.
Sin embargo, mientras mayor es el anciano, parece que la prevalencia de cáncer disminuye, lo que hace pensar en un proceso de selección natural, es decir, van sobreviviendo los más resistentes. Así, tenemos una prevalencia de cáncer en autopsias:
75 a 85 años = 36 %
> 95 años = 20 %
>100 años = < 10 %
Con la excepción del cáncer de vía biliar, todas las demás neoplasias disminuyen al avanzar la edad, dentro del grupo de los ancianos. Es la segunda causa de muerte entre los 65 y 85 años, y sólo la 4ª en los mayores de 95 años. Sólo el 40 % de los cánceres en viejos muy viejos, están implicados en la muerte del paciente.

¿Por qué aumenta la prevalencia de cáncer en las personas mayores respecto de grupos más jóvenes?

Se han barajado varias explicaciones, entre las cuales destacan: la acumulación de errores en la reproducción celular, con la consiguiente generación de tejidos defectuosos y la potencial degeneración a tejidos neoplásicos o malignos. Otra teoría es la de la activación de genes potencialmente malignos, previamente presentes, denominados oncogenes, producto de la influencia de factores ambientales cancerígenos. En ese sentido, se podría decir que una teoría no excluye a la otra y que la aparición de tejidos cancerígenos tiene un componente genético y otro ambiental, cuyo equilibrio varía notablemente de forma individual.

¿Cómo es la presentación clínica del cáncer en el adulto mayor?

Antes se pensaba que el cáncer era una enfermedad menos agresiva en los ancianos que en otras edades, lo que de cierta forma podía llevar a una cierta pasividad en el enfrentamiento diagnóstico y terapéutico. Hoy se sabe que eso no es así, y que dependiendo del tipo específico de tumor la agresividad y la rapidez de la progresión de la enfermedad puede ser muy alta.
Evidentemente hay algunos cánceres que son más agresivos como algunos de la piel, el tiroides, los órganos genitales tanto femeninos como masculinos, o las mamas.
En cualquier caso, es preciso señalar que los síntomas por los que se comienzan a manifestar la mayoría de los tumores son absolutamente vagos e inespecíficos, razón por la cual, muchas veces el diagnóstico se hace cuando la enfermedad está más avanzada.

¿Qué síntomas puede tener el cáncer?

Como ya se ha mencionado, los síntomas suelen ser muy inespecíficos, es decir demasiado generales. Sin embargo, a veces, un descenso significativo de peso sin una causa clara puede esconder una enfermedad cancerosa. También la desgana y la falta de apetito, en personas que previamente no los padecían y en los que no se encuentra una explicación lógica, deben hacer pensar en una neoplasia detrás. En general, cualquier signo o síntoma cuyo origen no esté claro, y en especial en este grupo de edad, obliga a descartar al cáncer. En cualquier caso el diagnóstico de cáncer no se realiza nunca por la historia o por la clínica.

¿Cómo se hace el diagnóstico de cáncer?

En esto, indudablemente no hay diferencias con las personas de otros grupos de edad. Al ser el cáncer una enfermedad en la que un conjunto de células, es decir, tipo de tejido, se reproduce en forma repetida, degenerada y sin control, sustituyendo al tejido sano de esa localización y en cierto modo consumiéndolo, entonces el diagnóstico de certeza para cualquier cáncer es identificar ese tejido maligno con una biopsia. Esta prueba dirá qué tipo de tejido es el que ha degenerado y orientará sobre la agresividad del tumor, es decir, sobre la rapidez con la que se reproduce.

CANCER MÁS FRECUENTES EN LA TERCERA EDAD

La diferencia principal del cáncer en las personas mayores con respecto a los más jóvenes es su localización. Así, en los hombres maduros los cánceres más frecuentes son el cáncer de próstata, de colon y recto y de pulmón. En las mujeres de más de 50 años el cáncer más frecuente es el de mama, seguido del de ovario, pulmón, colon y recto.

PRECAUCIONES

CANCER DE COLON

Causas

Síntomas de Cáncer de colon

El cáncer de colon tiene una larga evolución. Empieza con la formación de un pólipo (bulto que se forma junto a alguna membrana corporal) de carácter benigno. Las molestias más frecuentes aparecen en la fase avanzada de la enfermedad y pueden ser las siguientes:

CANCER DE PROSTATA

¿Qué es?

La próstata es la glándula sexual del hombre encargada de producir el semen. Es del tamaño de una nuez y se encuentra debajo de la vejiga de la orina, rodeando a la uretra. A diferencia de otro tipo de cáncer, el de próstata se caracteriza por evolucionar de forma muy lenta. El cáncer de próstata es extremadamente frecuente, aun cuando su causa exacta sea desconocida. Cuando se examina al microscopio el tejido prostático obtenido tras una intervención quirúrgica o en una autopsia, se encuentra cáncer en el 50 por ciento de los hombres mayores de 70 años y prácticamente en todos los mayores de 90.

Causas

Sobre la base de las observaciones epidemiológicas se han sugerido cuatro causas principales del cáncer prostático:
Factores genéticos: Aunque existen indicios que involucran a los factores genéticos en la causa del cáncer prostático, es difícil separar estos factores de los factores ambientales. Estudios genéticos han mostrado que existe un gen específico del cromosoma 1 ó gen HPC-1 que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de próstata.
Factores hormonales: Varias estudios han sugerido que los factores hormonales pueden tener importancia en el desarrollo del cáncer de próstata. Éstos incluyen:

En contraste, otros estudios han sugerido que existe un mayor riesgo de cáncer prostático asociado con la represión de la actividad sexual, como un comienzo en edad más tardía, un pico más temprano y una cesación prematura de la actividad sexual. Por otra parte, algunos trabajos han mostrado un mayor riesgo entre los pacientes que nunca estuvieron casados y un riesgo aún mayor entre aquellos que tuvieron niños, pero otros estudios no han mostrado una correlación significativa con el estado marital o con el número de hijos. De forma similar, los estudios de potenciales agentes infecciosos no han brindado resultados concluyentes, como tampoco proporcionan pruebas concretas para una causa infecciosa de cáncer prostático.

Síntomas de Cáncer de próstata

Los síntomas de la enfermedad pueden tardar mucho tiempo, incluso años, en manifestarse. Por lo general, pasado un tiempo el cáncer se puede manifestar mediante alteraciones en la función de orinar (incapacidad para hacerlo, efectuarlo de forma muy frecuente, sentir dolor o padecer incontinencia). Junto con estos síntomas, el paciente puede padecer un dolor frecuente en la parte baja de la espalda, tener una vida sexual problemática e incluso expulsar sangre en la orina o en el semen. No obstante, estas alteraciones físicas no siempre implican la existencia de cáncer.

Prevención

Esta enfermedad presenta unos síntomas que tardan muchos años en manifestarse. Por este motivo, es muy importante que las personas que tienen posibilidades de contraer la enfermedad se sometan a exámenes médicos de forma frecuente. Es importante recordar el hecho que el hombre tiene mayores posibilidades de padecer la enfermedad a medida que envejece

CANCER DE PULMON 

cancer ¿Qué es?

Los pulmones son un par de órganos que dan oxígeno al cuerpo y expulsan el dióxido de carbono, un producto de desecho producido por las células del cuerpo. Los bronquios, por su parte, son unos tubos a través de los cuales llega el aire inspirado desde la boca a los pulmones; se dividen en otros tubos cada vez más pequeños, denominados bronquiolos, hasta formar los alveolos que es dónde se produce el intercambio de gases con la sangre venosa. El cáncer de pulmón se produce por el crecimiento exagerado de células malignas en este órgano, y que si no se diagnostica a tiempo puede desplazarse hacia otros órganos del cuerpo.
La mayoría de las formas de cáncer de pulmón se origina en las células de los pulmones; sin embargo, el cáncer puede también propagarse (metástasis) al pulmón desde otras partes del organismo. El cáncer de pulmón es el más frecuente, sea en varones o en mujeres, y lo más importante, es que es la causa más frecuente de muerte causada por cáncer tanto en varones como en mujeres.

Causas

Personas que lo padecen

Síntomas

Prevención

La principal forma de prevenir el cáncer de pulmón es dejar de fumar o evitar el humo del tabaco, en el caso de no fumadores. También es importante evitar los posibles productos cancerígenos que puedan haber en el ambiente habitual (trabajo y hogar).

CANCER DE SENO

¿Qué es?

Las mamas o senos se componen de grasa, tejido conectivo y glandular. En este tejido se encuentran las glándulas productoras de leche de las que nacen unos 15 ó 20 conductos mamarios, para transportar la leche hasta el pezón, rodeado por la areola. Estos lobulillos y conductos se encuentran en el estroma, un tejido adiposo, en el que también están los vasos sanguíneos y linfáticos. Los tejidos mamarios están conectados, además, con un grupo de ganglios linfáticos, localizados en la axila. Estos ganglios son claves para el diagnóstico del cáncer de mama, puesto que las células cancerosas se extienden a otras zonas del organismo a través del sistema linfático. Cuando se habla de ganglio centinela se alude, precisamente, al ganglio más cercano al lugar donde se localiza el cáncer.

Síntomas de Cáncer de mama

Diversas investigaciones han encontrado un grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar el tumor.

Prevención

La autoexploración y las mamografías son las herramientas más útiles para encontrar bultos sospechosos en los pechos. En general, la técnica de la mamografía facilita la detección de pequeños bultos, difíciles de predecir mediante la palpación de la mama. Este tipo de prueba debe repetirse anualmente a partir de los 45 años.

Tipos de Cáncer de mama

No todos los bultos que aparecen en las mamas son un síntoma de cáncer. De hecho, nueve de cada diez bultos son benignos. Estos bultos no cancerosos pueden ser fibrosis o tumores de tejido conectivo y glandular, o bien, quistes o bolsas llenas de líquido. Los tumores benignos de mama (fibroadenomas) no constituyen un peligro para la vida y suelen tener fácil tratamiento. El principal tipo de cáncer de mama es el adenocarcinoma, que se produce en tejidos glandulares de cualquier parte del organismo. Los tumores específicos del seno son Carcinoma ductal (Localizado en los conductos).

El carcinoma ductal in situ se encuadra en los conductos mamarios o galactóforos, a través de los cuales la leche llega hasta el pezón. Si no se trata, puede extenderse más allá de los conductos mamarios y originar metástasis. Por esto es muy importante detectar a tiempo su presencia, para evitar la progresión hacia el cáncer. Esta detección sólo puede realizarse a través de pruebas específicas, como una mamografía, puesto que el carcinoma in situ no suele producir ningún síntoma. El carcinoma ductal invasor, o infiltrante invade el tejido adiposo del seno, desde uno de los conductos. El carcinoma invasor es el más frecuente de los cánceres de mama; supone aproximadamente el 80 por ciento de todos los que se producen.

  1. Carcinoma lobulillar o lobular
    Dentro de este tipo se encuentra el carcinoma lobular in situ, también llamado neoplasia lobular. El carcinoma lobular invasor sigue el mismo proceso de filtración que el carcinoma ductal invasor hacia el tejido adiposo, pero desde los lobulillos.
  2. Cáncer inflamatorio de mama
    Menos frecuente. Se trata de un cáncer bastante agresivo, que crece rápido. Se denomina inflamatorio porque las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos y esto se manifiesta en la piel, que adquiere una apariencia gruesa y ahuecada, similar a la de una cáscara de naranja.
  3. Otros tipos
    También poco frecuentes de cáncer de mama son el mucinoso o coloide, en el que las células cancerosas producen cierta mucosidad, y el medular, un tumor infiltrante, pero con mejor pronóstico que otros cánceres invasores.
  4. Cáncer de Paget
    Se propaga por la piel del pezón y de la areola. En este tipo de cáncer, la piel del pezón y de la areola aparece escamosa y rojiza, con ocasionales pérdidas de sangre. En ocasiones, la enfermedad de Paget puede estar asociada con un carcinoma in situ o infiltrante.

Efectos secundarios del tratamiento

CANCER DE OVARIO

¿Qué es?

Las mujeres tienen dos ovarios que se encuentran en la pelvis y que se comunican con el resto del aparato reproductor femenino por las trompas. Su función principal es la reproducción y, supeditada a ésta, la producción de hormonas femeninas. Los ovarios tienen un recubrimiento formado por células epiteliales. De la transformación maligna de estas células surgen la inmensa mayoría de los cánceres de ovario.
Se desarrolla sobre todo en las mujeres de entre 50 y 70 años; globalmente, alrededor de 1 de cada 7 mujeres desarrolla esta enfermedad. Es el tercer cáncer más frecuente del aparato reproductor femenino, pero en cambio mueren más mujeres de cáncer de ovario que de cualquier otro que afecte al aparato reproductor.

Causas

Actualmente, se desconoce cómo y porqué aparece el cáncer de ovario. Sin embargo, se conocen diversos factores hormonales y reproductivos que pueden favorecer su aparición como la infertilidad o un número pequeño de embarazos. Los factores genéticos son determinantes tan sólo en un 10-15% de los casos. En estos casos se asocian el cáncer de mama y el de ovario en una misma familia o, incluso, en una misma persona. Se sospecha que algunos factores ambientales como la grasa de la dieta, la utilización de polvos de talco o algunas infecciones por virus, pueden tener alguna importancia en la aparición de esta enfermedad. Se estima que el 1.5% de las mujeres son diagnosticadas de esta enfermedad a lo largo de toda su vida. Aunque el cáncer de ovario se puede presentar en la juventud, la inmensa mayoría de los casos ocurren después de la menopausia.

Síntomas de Cáncer de ovarios

Es una enfermedad que suele producir pocos síntomas, pudiendo alcanzar tamaños muy grandes antes de causarlos. El primer síntoma puede ser un ligero malestar en la parte inferior del abdomen, similar a una indigestión; la hemorragia uterina no es frecuente. El hecho de que una paciente posmenopáusica tenga ovarios de mayor tamaño puede ser un signo precoz de cáncer, a pesar de que su crecimiento también puede deberse a quistes, a masas no cancerosas y a otros trastornos. Así mismo, puede aparecer líquido en el abdomen y éste puede hincharse, debido a ello o al aumento de tamaño del ovario. En esta fase, la mujer puede tener dolor en la pelvis, anemia y pérdida de peso. En algún caso excepcional, el cáncer de ovario secreta hormonas que producen un crecimiento excesivo del revestimiento interno uterino, un aumento en el tamaño de las mamas.

Prevención

El cáncer de ovario es menos frecuente en las mujeres que han tenido varios hijos. También es menos frecuente entre las mujeres que han tomado anovulatorios orales durante años. No obstante, ningún estudio ha demostrado que esa menor probabilidad de cáncer de ovario en las mujeres que han tomado anticonceptivos se vea compensada por otros efectos secundarios como el aumento de incidencia de enfermedades cardiovasculares y, posiblemente, de otros tumores. Por eso no está justificado su uso preventivo en la población general. Un caso especial son las mujeres de muy alto riesgo, como aquellas con un síndrome hereditario de cáncer de mama y ovario (BRCA), en las que se está estudiando el papel protector de los anovulatorios e incluso, puede proponerse a la paciente, la extirpación de ambos ovarios a los 35 años si ya ha cumplido sus deseos de descendencia.
Una adecuada selección de los pacientes puede hacer que una persona de más de 70 ó 75 años de edad pueda recibir un tratamiento activo como cualquier otro enfermo más joven. El tipo de tratamiento que reciben los pacientes oncológicos en edades avanzadas no depende necesariamente de su envejecimiento, más bien es su estado general de salud el factor que determina el grado de “agresividad” de las terapias. “Sólo si el paciente es mayor de 80 años se le considera como un paciente frágil donde hay que determinar muy bien lo que se hace”, explica Gumersindo Pérez Manga, coordinador científico del ‘IV Simposio Internacional de Cáncer en el Anciano’. Si el enfermo oncológico se encuentra aún por debajo de los 80 y tiene buen estado de salud suele ponerse el mismo esquema de tratamiento, “en todo caso lo que se haría es disminuir la primera dosis para observar cómo reacciona”, añade.

Antes de elegir un tratamiento lo que hay que tener en cuenta es el concepto de fragilidad que tiene el enfermo. Así, “aplicar quimioterapia en un paciente de 95 años sería devastador por la toxicidad. En estos casos habría que aplicar tratamientos de soporte o paliativos”, señala Pérez Manga. Según los expertos, en la actualidad se está estableciendo muy bien qué pacientes deben tratarse de forma activa antitumoral y cuáles no. “Por ejemplo, en el cáncer de mama cuando se trata de una mujer anciana el tratamiento adyuvante tiene una eficacia similar al de la mujer adulta”.

Una atención multidisciplinar

Lo que es un hecho es que tratar a un anciano supone tener en cuenta una serie de factores que el oncólogo no suele considerar. Para evitar esto, resulta esencial la colaboración entre oncólogos y geriatras, para que el abordaje del enfermo sea íntegro y no se trate exclusivamente la enfermedad. “Debemos potenciar la colaboración entre ambos, ya que los geriatras tienen mucha experiencia en la selección de pacientes por sus condiciones físicas y fragilidad y además deben ser ellos quienes detecten el tumor y quienes tengan un conocimiento adecuado de qué pacientes podemos tratar”, explica Pérez Manga.

En una sociedad cada vez más anciana, la formación de todos los especialistas en el trato de ancianos resulta fundamental. Para Pérez Manga, “resulta imprescindible que el oncólogo conozca el deterioro funcional, cognitivo y los problemas nutricionales del enfermo porque son factores que influyen mucho en la toma de decisiones y en la mejoría de la respuesta y la tolerancia de determinadas terapias”, añade.
Una adecuada selección de los pacientes puede hacer que una persona de más de 70 ó 75 años de edad pueda recibir un tratamiento activo como cualquier otro enfermo más joven. El tipo de tratamiento que reciben los pacientes oncológicos en edades avanzadas no depende necesariamente de su envejecimiento, más bien es su estado general de salud el factor que determina el grado de “agresividad” de las terapias.