CUARESMA: TIEMPO DE ENCUENTRO CON JESÚS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Luz Divia Luna   

 

cuaresma

1.- La cuaresma es DESIERTO. Es sequedad, soledad, ayuno austeridad, rigor, esfuerzo, penitencia, peligro, tentación.

2.- La cuaresma es PERDÓN. Las historias bíblicas de Jonás y de Nínive y la parábola del hijo pródigo, son ejemplos de ello.

 

3.- La cuaresma es ENCUENTRO, es abrazo de reconciliación como en la parábola del hijo pródigo o en la conversión de Zaqueo o en el diálogo de Jesucristo con la mujer adúltera.

 

4.- La cuaresma es LUZ, como se pone de evidencia, por ejemplo, en el evangelio del ciego de nacimiento. Es el tránsito de las tinieblas a la luz. Jesucristo es la luz del mundo.

 

5.- La cuaresma es SALUD, símbolo manifestado en textos como la curación del paralítico o la sanación del hijo del centurión.

 

6.- La cuaresma es AGUA. Es el tránsito de la sed de nuestra insatisfacción al agua viva, el agua de Moisés al pueblo de Israel en el desierto o de Jesús a la mujer samaritana.

 

7.- La cuaresma es superación victoriosa de las pruebas y dificultades. Es LIBERACIÓN, TRIUNFO. Algunas figuras bíblicas, que sufren graves peligros y vencen en la prueba, son José hijo de Jacob, la casta Susana, Ester, el profeta Jeremías y, sobre todo, Jesús, tentado y transfigurado.

 

8.- La cuaresma es CRUZ. Signo y presencia permanente durante toda la cuaresma. Prefigurada en el Antiguo Testamento y patentizada con el ejemplo de Jesucristo y como su llamada a cargar con ella como condición para el seguimiento.

 

9.- La cuaresma es TRANSFIGURACIÓN. Es la luz definitiva del camino cuaresmal, preanunciada y pregustada en la escena de la transfiguración de Jesús. "Por la cruz a la luz".

 

10.- La cuaresma es el ESFUERZO por retirar el fermento viejo e incorporar la LEVADURA NUEVA DE LA PASCUA RESUCITADA Y RESUCITADORA, ahora y para siempre.

 

 

 

Fuente: Conferencia Episcopal Española

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La "cuarentena" como tiempo bíblico está asociado a la prueba y la renovación. Es el tiempo en el que Dios actúa para suscitar el arrepentimiento y la búsqueda de sus caminos, como vemos en las citas del diluvio, la referencia a la esclavitud en Egipto y los años errantes del pueblo rumbo a la Tierra prometida. Es tiempo propicio para la revisión de vida y la búsqueda de la fidelidad. Es tiempo de crisis en la que Dios parece distante, lejano y callado.

 

Pero también es tiempo de preparación, novedad y encuentro. Como lo vemos en los tres testimonios bíblicos de Moisés, Elías y Jesús. Es tiempo de fortalecimiento interior, discernimiento afanoso de la voluntad de Dios, acrisolamiento para llevar a cabo su misión. Tiempo de encuentro en el cual Dios se hace próximo, cercano, se re-vela (se pone al descubierto) para darse a conocer y para pronunciar su Palabra (que está asociada a una vocación y una misión para el oyente-interlocutor).
La cuaresma, que recoge la riquísima tradición bíblica de la preparación, es un tiempo para la búsqueda y el encuentro. Nos ofrece la posibilidad de un largo retiro espiritual que nos encamina en los pasos de Jesús y nos invita a compartir su misión de dar la vida.
Cuaresma es tiempo de discernimiento interior para morir a todo aquello que nos aleja de Dios y de los demás, que nos impide abrazar su voluntad y construirla en nuestras vidas.
Cuaresma es tiempo de purificación, que nos recuerda la tentación del egoísmo, del poder, de la riqueza, del individualismo, de la indiferencia… que lentamente carcomen y corroen nuestra fidelidad al Reino.
Cuaresma es tiempo de solidaridad activa, pues el Dios de la Vida no quiere sacrificios sino solidaridad, vida y bienes compartidos, entrega y compromiso por la Justicia, como nos lo recuerda el hermoso texto de Isaías 58, 1-14, que leemos en la liturgia de la Primera Semana de este tiempo.
Tiempo de búsqueda y encuentro. Para morir a nuestro pecado, personal y colectivo, para morir a todo lo que pone escollos, desvía o derrumba el proyecto solidario del Reino por el cual Jesús dio la vida y resucitó.

 

 

 

Para el compromiso personal
Las lecturas bíblicas de cada día de Cuaresma son una excelente invitación a la búsqueda y el encuentro.

 

  • Anímate a dedicar unos minutos diarios a la oración con la Biblia.
  • Intenta contagiar a tu comunidad para encontrar un día en la semana para hacer lectura orante con la Palabra de Dios.
  •  
    Puedes incluso tomar un cuaderno y escribir en él cada día una pequeña reflexión a partir de la lectura. Verás como vas construyendo un itinerario a la luz de la Palabra que te lleva a la conversión y al encuentro con Jesús.

 

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