Viernes, diciembre 02, 2016

COMO A SU MADRE ACUDEN

COMO A SU MADRE ACUDEN

Como a su madre acuden

los hijos sin temor,
venimos, Madre, a verte,
a darte nuestro amor.
Siguiendo tu camino
hallamos a Jesús.
Entre nosotros, Madre,
todo lo hiciste Tú.
Entre nosotros, Madre,
todo lo hiciste Tú.
Madre, tus hijos vienen,
cantando alegres una canción,
buscando en tu sonrisa,
en tu regazo tu protección.
Ponen entre tus manos,
cual rosa ardiente su corazón,
te dicen que te aman,
que siempre, siempre, tus hijos son.
Te dicen que te aman,
que siempre, siempre, tus hijos son.
Lleno de confianza
acudo, Madre, a Ti,
pues sé que en mis peligros
velando estás por mí.
Cual hijo que te ama
procuraré vivir,
y en tu regazo, Madre,
quisiera yo morir.
Y en tu regazo, Madre,
quisiera yo morir.
Madre, tus hijos vienen,
cantando alegres una canción,
buscando en tu sonrisa,
en tu regazo tu protección.
Ponen entre tus manos,
cual rosa ardiente su corazón,
te dicen que te aman,
que siempre, siempre, tus hijos son.
Te dicen que te aman,
que siempre, siempre, tus hijos son.
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Salmo 92

1 Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
2 publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
3 Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.
4 Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
5 «¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
6 El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.
7 Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
8 Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
9 Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.
10 Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
11 Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
12 Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.
13 Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
14 Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
15 Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

Salmo 95

1 Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
3 Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;
4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

Salmo 150

1 Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
2 Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
3 Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,
4 alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
5 Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
6 ¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

COMO A SU MADRE ACUDEN

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