Jueves, diciembre 08, 2016

BENDICIÓN DE NUESTRAS MANOS

BENDICIÓN DE NUESTRAS MANOS

BENDICIÓN DE NUESTRAS MANOS
 Porque Dios ha creado al ser humano a su imagen y semejanza y le ha encomendado el cuidado de su obra creadora con estas palabras: <<cuida el universo y saca de él el sustento para ti y tus hijos>>. Porque las manos son símbolos de trabajo, de libertad, de solidaridad, de paz y de unión…

Para que no haya manos baldías, es decir, manos desempleadas, vagas, sin trabajar… Rogamos a Dios para que siempre haya trabajo para todos, trabajo digno, responsable, justo y honrado.

TODOS: DANOS SEÑOR, MANOS TRABAJADORAS.

Para que no haya manos esclavas de nadie, atadas, encarceladas o sometidas a la opresión… Rogamos a Dios que las manos estén siempre libres, creativas y en esfuerzo constante.

TODOS: DANOS SEÑOR, MANOS LIBRES.

Para que no haya manos egoístas, tacañas, cerradas, indiferentes ante las necesidades de nuestros hermanos… Rogamos a Dios que las manos estén siempre abiertas, colmadas, en constante apertura a los pobres, a los hambrientos, a los desplazados, que nuestras manos estén siempre dispuestas a compartir.

TODOS: DANOS SEÑOR, MANOS SOLIDARIAS.

Para que no haya manos violentas, agresivas, empuñando el fusil, el revólver, el machete, o en señal de mano que se alza para agredir al hermano… Rogamos a Dios que las manos estén siempre dispuestas a acoger, a saludar, a perdonar, a abrazar, manos que al estrecharse con el otro le comuniquen el mandamiento de amarnos los unos a los otros como Cristo nos ha amado.

TODOS: DANOS SEÑOR, MANOS PACIFICAS.

Para que no haya manos cansadas de luchar por la vida, de trabajar por el pan de cada día, de unir en la solidaridad, ni rendidas ante los justos reclamos no escuchados o las propuestas rechazadas… Rogamos a Dios que todos sepamos unir nuestras manos para formar una verdadera comunidad y levantarlas todos juntos hasta que hayamos logrado en el amor, lo que nos propongamos como seguidores de Cristo y miembros de su Iglesia.

TODOS: DANOS SEÑOR, MANOS UNIDAS.
 
Tomado del libro Oremos viviendo el amor y la misericordia de Dios No 3