Lunes, diciembre 05, 2016

AUTONOMIA

AUTONOMIA

Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie.

Libertad. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Integridad. Cualidad de una persona recta, proba, intachable. Coherencia. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Independencia. Entereza, firmeza de carácter, facultad de no depender de otros.
—Diccionario de la Real Academia Española

¿Qué sabes de estos valores?

Vives en un mundo de ejemplos y reglas que llegan desde el exterior: observas qué hacen tus amigos y los imitas, obedeces normas impuestas en la casa y la escuela. Tu máximo desafío consiste en adquirir la capacidad de analizar y entender todo ese material hasta formar tus propias ideas y actuar según tu criterio, con tu propia fuerza, es decir, conquistar tu libertad y ganar tu independencia. Ese camino requiere coherencia, concordancia entre lo que piensas y lo que haces, e integridad: rectitud y justicia en tu conducta.

La autonomía y tú

La conquista de la autonomía sigue seis pasos que irás viviendo en tu crecimiento.

  1. Primero obedeces sólo por miedo a que te castiguen.
  2. Aceptas cumplir las normas para favorecer tus intereses (por ejemplo, para participar en un juego).
  3. Para que los demás te acepten sigues lo que esperan de ti, por ejemplo, vestir o hablar según una moda.
  4. Al conocer mejor el mundo que te rodea entiendes que para vivir en sociedad hay que respetar las leyes y las instituciones. En ese cuarto paso comienzas a ser responsable y te preparas para el gran salto:
  5. Reconoces que por encima de las convenciones sociales todos los seres humanos tienen igual derecho a la vida y a la libertad.
  6. ¡Has llegado a la cima! Respetas un conjunto amplio de valores universales y eres capaz de vivir y actuar por tu cuenta según esas ideas, sin depender de nadie, aunque requieras la ayuda de los demás.

El antivalor y sus riesgos

Autonomia

El extremo contrario a la autonomía es la dependencia. Algunas personas se resisten a usar el poder de su entendimiento y acción y viven siempre sujetos a los valores, ideas y decisiones de los demás. Eso les cierra la posibilidad de desarrollar una existencia libre y original.

La vocación de Paul Gaugin

La autonomía se vive también siguiendo el llamado de la vocación más allá de las convenciones impuestas por la sociedad. El francés Paul Gauguin (1848-1903) era un exitoso negociante en la Bolsa de París, cuando en 1874 asistió a una muestra de arte impresionista y descubrió su verdadera pasión: el arte. Comenzó a tomar clases de pintura y realizó sus primeros cuadros que fueron bien recibidos por la crítica. En 1891 pensó que su verdadera inspiración estaba en la gente sencilla y la naturaleza, lejos de la sociedad europea, sus artificios y convenciones. A bordo de un barco llegó a las remotas islas de la Polinesia y en ellas desarrolló la parte más fértil de su carrera: decenas de cuadros que presentan la vida de los nativos y sus costumbres. Hoy son muy apreciados por los coleccionistas de arte.

Frases

“El genio sólo respira libremente en una atmósfera de libertad.”
—John Stuart Mill

“El mejor gobierno es aquel que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos.”
—Johann Wolfgang von Goethe

“Es más fácil conservar la integridad que recuperarla cuando se pierde.”
—Thomas Paine

“Coherencia: interconexión profunda de todas las partes de la vida”.
—Jesús Guerrero

“Cada uno está puesto en el mundo para convertirse en un individuo independiente y autónomo.”
—Sabiduría de la India

“La autonomía es un requisito para la eficacia.”
—Jack Lang

“Sólo quien desea la libertad puede llegar a ser libre.”
—Isaac Asimov

“La independencia, igual que el honor, es una isla rocosa sin playas.”
—Napoleón Bonaparte

“La autonomía es una disciplina.”
—Adolphe Ferrière

“Nadie es libre si no es su propio amo.”
—Epicteto

“La integridad es la esencia del éxito.”
—Richard Buckminster

“La libertad no se concede. Se conquista.”
—Max Stirner

“Si no actúas como piensas, terminarás pensando como actúas.”
—Blaise Pascal

“Nadie puede construir su propia seguridad basado sólo en la bondad de los demás.”
—Willa Cather

“Nada hay más sagrado que la integridad de tu espíritu.”
—Ralph Waldo Emerson

“La independencia es la lealtad a los mejores principios que hay en uno mismo y la deslealtad a los ídolos y fetiches de la multitud.”
—Mark Twain

“Es preferible tomar las propias decisiones, aunque estemos intranquilos, que seguir las de otros y estar tranquilos.”
—Kwame Nkrumah

“Si quieres ser coherente, equilibra lo que haces, lo que dices, lo que piensas.”
—Anónimo

“Lo más alto del espíritu de los sabios es su autonomía de pensamiento.”
—Paul Ricoeur

“Los mayores dones que pueden otorgarse a un pequeño son las raíces de la responsabilidad y las alas de la independencia.”
—Denis Waitley

“El carácter y el valor se construyen respetando la iniciativa y la independencia de los hombres.”
—Abraham Lincoln

“Es libre el que vive de acuerdo con su elección.”
—Epicteto

“Integridad es decirse la verdad a sí mismo. Honestidad es decirles la verdad a los demás.”
—Spencer Johnson

“La meta de la educación es forjar individuos capaces de autonomía intelectual y moral, que respeten, con reciprocidad, la autonomía del prójimo.”
—Jean Piaget

“Nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.”
—Jorge Bucay

Cuento: Hansel y Gretel

Hansel y Gretel
A la orilla de un bosque vivía un leñador con su malvada esposa y dos sobrinos, Hansel y Gretel. En una época hubo escasez de alimentos y el leñador se preocupaba por los niños. Una noche lo comentó con la tía.
—Mañana deberás llevarlos a lo profundo del bosque y dejarlos allí —exigió ella.
—¿Cómo me aconsejas eso? —repuso el leñador.
—Ellos hallarán manera de sobrevivir solos, ahora que nosotros no podemos hacer nada —replicó la cruel esposa.
Los dos hermanos habían escuchado y Gretel lloró, pero Hansel la reconfortó.
—No te preocupes. Somos fuertes para salir adelante.
En la primera ocasión que el leñador intentó abandonarlos, hallaron el camino de regreso. Pero en la segunda no pudieron volver y quedaron allí, tristes y solos. Acondicionaron una cueva para vivir y a diario salían en busca de comida.
Pasaron diez días y ya estaban débiles y hambrientos. Pero en una de sus caminatas encontraron una curiosa casita hecha de pan, galletas y chocolate, con vidrios de caramelo. Se acercaron y empezaron a arrancarle pedazos para comer. Una fea bruja asomó por la puerta.
—¿Cómo llegaron por aquí chicos? Pasen, por favor —les dijo.
Gretel tenía miedo, pero Hansel le dijo en voz baja:
—No te preocupes. Somos inteligentes para evitar que nos haga daño.
La mujer preparó confortables camas para que durmieran. Al día siguiente les sirvió leche, nueces y pastelillos. Su amabilidad era sospechosa… Lo que pasaba es que la bruja usaba ese método para engordar a los pequeños y cocinarlos.
Los niños se dieron cuenta de sus planes. Como era medio cegatona, cuando quería ver si los brazos de Hansel ya estaban gorditos, él le hacía tocar un flaco hueso de pollo que había guardado. Pero de cualquier forma, después de dos semanas la bruja se dispuso a guisarlos.
—¡Al horno! —exigió.
—No cabemos —protestaron los pequeños.
—Miren como hasta yo quepo —dijo la bruja y se metió al horno.
Aprovechando esa tontería, los niños la encerraron y huyeron. Pero antes de salir llenaron sus bolsillos con muchas piedras preciosas que había tiradas por el suelo. Corrieron veloces hasta llegar a un lago.
—No sabemos nadar —lamentó Gretel.
—No faltará quien nos ayude —afirmó Hansel. Un enorme pato que paseaba por el lago se acercó y se ofreció a cruzarlos uno por uno.
En la otra orilla el terreno les pareció familiar y pronto reconocieron a lo lejos su antigua casa. Caminaron hasta la entrada y llamaron. Su tío abrió la puerta.
—¡Sobrinos, qué alegría! La perversa tía murió arrepentida de lo que hizo y todo este tiempo he vivido afligido por ustedes —les dijo emocionado.
—Querido tío —respondió Gretel —sufrimos pruebas duras. Pero aprendimos a valernos con nuestros medios. Somos mucho más grandes que cuando salimos de aquí.
Las joyas que llevaban en los bolsillos los ayudaron a resolver sus problemas y los tres fueron felices y libres por siempre.
—Adaptación de un cuento de los hermanos Grimm.

Cuento: Baula y Tufik

En una región de Nepal vivía una vaca, llamada Baula, cuyo dueño le permitía pasear sola, pues siempre regresaba. Baula disfrutaba la naturaleza, comía hierbas, bebía agua en un arroyo y volvía a su hora pues, además, acababa de tener un becerrillo al que amamantaba varias veces al día. Durante un paseo le salió al paso Tufik, un feroz tigre de Bengala listo para atacarla.
—Espera, espera. Déjame explicarte —rogó Baula.
—Te doy un minuto —respondió, hambriento, Tufik.
—No me devores hoy, pues hace tres días parí un becerrito, y tengo que darle de comer. Además, mi amo siempre ha confiado en mí. Si no regreso pensará que los defraudé.
—¿Crees que voy a dejarte ir? La ley de los tigres es “devora primero, averigua después” —rugió Tufik.
—Como te digo, respeto mis promesas. Si me dejas ir para darle de comer a mi pequeño hasta que sea más fuerte y explicarle a mi amo que no podré volver, regresaré en una semana —ofreció Baula.
—Está bien —respondió el felino— pero si no cumples, sé dónde vives e iré por ti — la amenazó.
Cuando llegó a casa, Baula explicó lo que había ocurrido. Su dueño le propuso capturar a Tufik, pero ella se resistió:
—No puedo traicionar mi palabra.

 Pasada la semana llegó el día pactado, y la vaca partió para encontrarse con el tigre. Al verla alejarse, su becerrillo corrió tras ella. Pronto vieron al poderoso felino, acompañado de otros tigres igual de grandes.
—He sido puntual —dijo Baula.
Los tigres que acompañaban a Tufik comenzaron a rugir y le dijeron:
—No podemos creer la paciencia que has tenido con ella. Recuerda nuestra ley: “devora primero, averigua después”.
Pero Tufik no estaba convencido de atacar a Baula. Al verlo tan pensativo los tigres volvieron a hablar:
—Si no la devoras ahora, nunca más podrás andar con nosotros —exigieron.
Tufik avanzó lentamente hacia Baula, abrió su poderoso hocico, sacó la lengua… y lamió cariñosamente al becerrillo.
—Aunque no pueda volver a estar con ustedes, prefiero olvidar esa tonta ley y respetar a esta vaca que me ha dado más muestras de nobleza que ustedes. ¡Fuera de aquí! Yo me quedo —explicó.
Los felinos se alejaron sorprendidos. Desde aquel día Baula, Tufik y el becerrillo formaron una curiosa familia y cuando los demás animales los criticaban ellos sólo se reían.
—Adaptación de un relato nepalés.

Cuento: Un montón de clavos

Jaime era un niño bueno y cariñoso, pero muy impulsivo. Cuando se enojaba rompía lo que estaba a su alcance, gritaba y hasta daba patadas contra la pared. Quienes vivían en aquella bonita casa del campo lo sabían e incluso las gallinas salían corriendo cuando lo veían de malas. Sus padres, Martín y Julia, ya no sabían qué hacer.
En una ocasión su amigo de rancho cercano fue a buscarlo para que salieran a jugar. Era enero y caía una fina nevisca en el campo. Cuando le pidió permiso a doña Julia ella se lo negó.
—No quiero que salgas porque puedes enfermarte.
—Ándale mamá, déjame.
—Mejor dile a tu amigo que jueguen aquí dentro, así él y tú pueden  ponerse a …
Doña Julia no acababa de hablar cuando Jaime ya estaba furioso. Correteó a dos becerrillos que saltaron las trancas del corral y rompió tres brillantes jarros aventándolos contra el piso de la cocina. Se encerró en su cuarto y no salió siquiera a comer su rico pan dulce de todas las meriendas, ni su atole de arroz.
Esa noche, doña Julia le contó a su esposo. Don Martín se quedó pensando. Ya habían probado todo: no dejarlo montar su caballo favorito ni llevarlo a la feria del pueblo. Pero nada de lo que hacían o decían daba resultado.
Al día siguiente informó a su esposa:
—No dormí, pero ya se me ocurrió algo.
Jaime apareció en la cocina y se sentó como si nada. Al terminar su desayuno Don Martín le dijo:
—Ándile, póngase su chamarra y acompáñeme.
El pequeño asintió y fueron al patio trasero, donde había muchos pedazos de madera. Don Martín le dio un martillo y un puño de clavos.
—Mire mijo, usted es muy bravo y muy valiente, pero le voy a enseñar algo para que se le quite lo enojón. Traiga ese pedazo de madera.
Jaime obedeció y su padre le explicó:
—Cada que le entren los corajes venga aquí y clave un clavo en esta tarima.
El primer día hizo un coraje tremendo porque una mula lo salpicó de lodo. Fue al patio y clavó veinte clavos. En los días que siguieron, el número fue disminuyendo pues le parecía una tontería tener que estar clave y clave por cosas sin importancia. Jaime estaba aprendiendo a dominarse.
Dos semanas después hubo un día en que ya no tuvo nada que clavar y lo dijo a su padre. Éste respondió:
—No va usted nada mal. Ahora, cada que se aguante los corajes, va a ir sacando un clavo de la tarima— le pidió.
Y así lo hizo por casi un mes hasta que el madero quedó limpio. Orgulloso, se lo mostró a sus padres. Don Martín lo felicitó y le dijo que se sentara.
—Mire mijo, todos los agujeritos que quedaron en la tarima.
—Son rete hartos, papá.
—¿Y puede quitarlos?
—Pues no… —respondió el pequeño.
—Para que vea: cuando se enoje quédese quieto y espere a que se le pase.
Al comprender que el enojo pasa, pero las acciones no se borran, Jaime aprendió a aguantar los corajes. Se convirtió en un muchacho simpático, contento y calmado que siempre andaba de buenas.
—Adaptación de un relato francés anónimo

Frase 1:

"La fortaleza puede surgir de nuestras debilidades." — Ralph Waldo Emerson

Frase 2:

"Respeto a ti mismo, conocimiento de ti mismo, control de ti mismo. Esos tres factores bastan para alcanzar el poder soberano." — Alfred Lord Tensión

Reflexiona

¿Por qué piensas que fue buena la táctica que utilizó Don Martin para intentar que se le quitara lo enojón a Jaime?
¿Cuál crees que haya sido la lección que Jaime aprendió?
Trata de recordar alguna situación que haya despertado en ti emociones tales como miedo, tristeza o enojo. ¿Cómo actuaste ante tal situación?
¿Por qué crees que es importante cobrar control sobre tus emociones y pensar antes de actuar?

Aplícalo en…

TU PERSONA: ¿Reconoces en ti qué es lo que te hace perder el control?
LA FAMILIA: ¿Qué situaciones de la convivencia familiar te generan enojo y demandan de ti regular la manifestación de tus emociones?
LA ESCUELA: ¿Cómo podemos manifestar nuestras emociones de agrado o desagrado con nuestros compañeros y maestros?
LA COMUNIDAD: ¿Qué ocurriría si en la convivencia los habitantes de una localidad cada uno hiciera lo que quisiera y no controlaran sus acciones?

Tips ecológicos

Basura

  1. Reutiliza las bolsas de plástico que te dan en el súper, guárdalas ya que son útiles para muchas cosas. !Usa tu ingenio! Con esto contribuirás a generar menos basura.
  2. Compra plumas y lápices que usen repuestos, así no tendrás que comprar más productos y generarás menos residuos contaminantes.
  3. No tires basura en la calle, ya que si lo haces, al irse acumulando esta llegar a tapar las coladeras y desagües, provocando así inundaciones en las vialidades.

ecologia

El valor en la historia

Libertad para el conocimiento
La Universidad conquista su autonomía
Las universidades son centros del saber donde se preparan las personas que tienen en sus manos el futuro del país. Eso hace necesario que, dentro de ellas, haya absoluta libertad para investigar e impartir conocimientos. Por otro lado, su importante tarea exige un ámbito estable y seguro, libre de intereses e impactos externos, como las decisiones políticas.
La mejor forma de preservar esos santuarios para el aprendizaje consiste en que las universidades tengan un gobierno propio, organizado por sus estudiantes y académicos. Guiados por sus valores, éstos tienen la enorme responsabilidad de crear y respetar un conjunto de normas y planes de estudio para generar conocimientos y formar profesionistas de calidad. Esa libertad de enseñanza y determinación se llama “autonomía universitaria”.
Dicha idea fue central para fundar las universidades más antiguas y prestigiosas del mundo, como las de Oxford y Cambridge, en los siglos XII y XIII. En el cambio del siglo XIX al XX muchos académicos ilustres, como Justo Sierra, comenzaron a luchar para que la Universidad Nacional de México también conquistara su autonomía y fueron apoyados por los estudiantes. Ese esfuerzo duró varias décadas y tuvo que aguardar a que el país se reorganizara después de la Revolución.
Uno de sus máximos impulsores fue José Vasconcelos, rector entre 1920 y 1921, pues estaba convencido de que la Universidad era fundamental para tener un país moderno y desarrollado, a la altura del mundo. Sin embargo, aún era difícil conquistar la autonomía, pues exigía una gran disposición de apertura y respeto por parte del gobierno de la república.
Todas las escuelas de enseñanza superior se unieron en el esfuerzo y el presidente Emilio Portes Gil abrió el diálogo. El 4 de junio de 1929 le solicitaron crear una ley que diera autonomía a la universidad. El presidente lo hizo con la aprobación del Congreso y, a partir de entonces, la orgullosa institución tuvo un nuevo nombre: Universidad Nacional Autónoma de México. Abelardo Rodríguez, presidente de 1932 a 1934, completó la tarea dando a la UNAM un patrimonio propio y la posibilidad de gobernarse a sí misma, con la obligación de contribuir al desarrollo nacional.
La autonomía benefició a las demás universidades mexicanas y hoy día es un derecho garantizado por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que se compromete a respetar su libertad de enseñanza, las decisiones sobre el uso de sus recursos y la capacidad de gobernarse a sí mismas. Gracias a ello la UNAM ha logrado su máximo desarrollo. De ella han egresado miles de profesionales y tres premios Nóbel. En 2006 se le contó entre las cien mejores universidades del mundo y hoy se considera la mejor de Iberoamérica. Su lema subraya la enorme importancia del pensamiento: “Por mi raza hablará el espíritu”.

Actividades

¿Cómo conquistar más rápido tu autonomía? Aunque tienes que recorrer cada paso, nunca pierdas de vista el objetivo principal y desde ahora, trata de entrenarte para distinguir tus propios valores y aprender a tomar decisiones. Actúa siempre de acuerdo con los valores con los que te sientes más identificado, pero no pierdas de vista que la autonomía está relacionada con la responsabilidad. Y la responsabilidad más grande es respetar tu cuerpo y tus emociones, respetar el cuerpo y las emociones de los demás y hacer que ellos aprendan a respetarte a ti.

Lo que aprendiste

La autonomía es la máxima expresión de libertad y la única forma de vivir según tus ideas. Al reconocer su importancia para ti, reconoces la importancia que tiene para los demás. El mundo se enriquece como un mosaico variado y colorido de personas íntegras y felices que actúan con ayuda de los otros, pero no dependen de ellos.

Amplía tu visión

Fuente: www.valores.com.mx