Miércoles, diciembre 07, 2016

AUTODOMINIO

Definición

Autodominio: 1. m. Dominio de sí mismo.

Reflexiona

A cuidarte
¿Qué haces cuando tienes en las manos algo muy valioso e importante, por ejemplo, un pajarito vivo que rescataste? Sin duda lo tratas con mucha responsabilidad y cuidado. Eso ocurre contigo mismo cuando reconoces tu valor como persona: te cuidas y te proteges para ser cada día mejor, conquistar tus metas y vivir tus ilusiones.
En otras palabras, vas adquiriendo cariño y control sobre tu propia persona. Quienes no lo hacen caen en graves peligros como la tristeza, las actividades peligrosas y el uso de alcohol y drogas. Éstos implican un grave riesgo para la vida y dañan a las personas que no se creen merecedoras de la felicidad.

Nunca olvides que por el solo hecho de vivir (no importa si eres gordo o flaco, rubio o moreno, alto o bajo) tú mereces todo lo mejor, tienes derecho a las máximas oportunidades, al amor de tu familia, la educación, la seguridad, la diversión y el desarrollo de tus capacidades. Por tu gran valor nadie tiene derecho a maltratarte o pedirte que hagas cosas que te perjudiquen. Esta visión puede ayudarte a orientar tus esfuerzos hacia el éxito y los logros personales. Al mismo tiempo aprende a reconocer el valor y los derechos de todos los demás, ¡Ayúdalos a descubrir que ellos, como tú, merecen quererse a sí mismos!

Mini relato

Un pedacito de sol

En la antigua ciudad maya de Chinkultic vivió hace siglos un príncipe notable por su apostura y valentía. Se llamaba Tukuluchú. Sus ojos lanzaban destellos dorados, su piel era lisa y oscura. Manejaba con destreza las armas, en especial el hulché —un afilado palo que se lanza contra el enemigo—, y su habilidad provocaba la admiración de sacerdotes, nobles y guerreros.
Aunque habitaba en el suntuoso palacio de su padre donde nada le hacía falta, prefería pasear todo el día por el bosque. Su aspecto y sus grandes habilidades lo habían hecho un poco arrogante, creía que lo podía todo y que nada se resistía al poder de su arma. Sin tener necesidad de hacerlo hería con ella a cualquier animal que hallaba a su paso, incluso a los más pequeños, como mariposas y colibríes.

Una mañana, cuando se hallaba en un terreno amplio y despejado, se dijo: “Soy más hermoso y poderoso que el mismísimo sol”. Subió a lo alto de unas rocas y arrojó su arma contra el brillante disco en flamas. ¡Lo había logrado finalmente! A lo lejos vio que su hulché regresaba a la tierra con un pedazo de sol en la punta. Se despojó de sus ropajes hasta quedar casi desnudo y corrió hacia el horizonte para recuperar su trofeo.

La naturaleza misma se asombraba al ver la veloz carrera de este joven ágil y atlético. El genio malo le advirtió: “No vayas, Tukuluchú, porque el sol te puede matar”. El señor del monte lo previno: “Detente, pues el sol puede enojarse y acabar contigo”. Cuando llegó al borde de un lago el señor de las aguas le hizo una advertencia semejante. Hasta la hermosa doncella Quchpán, que lo amaba en secreto, le aconsejó detenerse.

Pero el príncipe no podía dominar su orgullo y cada vez se acercaba más al punto donde había caído el resplandeciente hulché. El dios del viento derribó varios árboles para impedirle el paso, pero Tukuluchú saltó sobre los troncos, agotado y cubierto de sudor. La última oportunidad se la dio un árbol, que lo invitó a descansar bajo su sombra, pero el príncipe no la aceptó.

Tukuluchú estaba a unos pasos de su hulché cuando lo atrapó un poderoso remolino, el aire jugó con él como si fuera un muñeco de trapo hasta provocarle un desmayo. Al despertar se dio cuenta de que estaba parado sobre la rama de una ceiba, convertido en una lechuza incapaz de ver al sol. Fue el castigo que recibió por no escuchar consejo y desafiar al más brillante astro de nuestro firmamento.

—Adaptación de una leyenda maya incluida en la antología Leyendas prehispánicas mexicanas de Otilia Meza.

Para reflexionar

Autodominio

De la sabiduría popular

Quien pelea a balazos no puede recibir sombrerazos.
Quien no sabe dominarse y pierde el control de sus acciones con una conducta agresiva, genera una reacción semejante en los demás.

Entender el valor

Los caballos y el jinete

Los diferentes acontecimientos de la vida provocan en nosotros emociones y pasiones (emociones muy intensas): un éxito en la escuela o en el deporte nos alegra, la enfermedad de una persona querida nos entristece, las injusticias nos enojan, el deseo de alcanzar algo nos entusiasma y algunas circunstancias inesperadas (como un feroz perro que nos sale al paso) nos atemorizan.

Sentir esas emociones es un proceso sano, normal y común a todas las personas, lo que no es normal es que se apoderen de nosotros. La excesiva alegría puede volvernos vanidosos y alejarnos de las cosas que importan, el miedo puede mantenernos inmóviles y hasta escondidos bajo la cama, el odio puede impulsarnos a agredir a los demás y la tristeza a quedarnos llorando todo el día. Eso ocurre cuando las emociones se adueñan de nosotros, nos traen y llevan a su antojo, como si fueran caballos desbocados.
El autodominio consiste en hacernos dueños de las emociones, controlarlas y manejarlas en nuestro beneficio, convertirnos en el jinete experto e inteligente que sabe cómo conducir su alegría o cómo guiar su temor. Conservar la posición de mando nos permite avanzar por la ruta que nos propongamos.

¿Ya lo pensaste?

Las emociones o pasiones tienen que ver con nuestros instintos, una serie de respuestas naturales del cerebro que compartimos con diversos animales. El tigre enojado salta sobre su domador, el conejo asustado se refugia en su madriguera, el hermoso pavo real presume el color de sus plumas… La diferencia que nos da ventaja sobre ellos es una mayor capacidad de razonar. El razonamiento nos ayuda a “jinetear” nuestras pasiones. Nos permite, por ejemplo, analizar una situación para perder el miedo; dialogar con nuestros enemigos para borrar el odio, o reconocer que, aunque tengamos alguna aptitud especial, no somos superiores a los demás. De esta forma el razonamiento es el origen de valores como el diálogo, el respeto y la tolerancia.

Los náufragos del Pacífico

El autodominio se pone a prueba en situaciones de peligro, cuando todo parece salir de nuestro control. Ese fue el caso de tres pescadores mexicanos que naufragaron y permanecieron a la deriva casi nueve meses.
Una mañana, hacia fines de 2005, un grupo de cinco pescadores nayaritas, originarios de San Blas, salieron en su pequeño bote de apenas ocho metros, hecho de fibra de vidrio, a cazar tiburones. Al poco tiempo el motor de su transporte comenzó a presentar problemas y se detuvo. Estaban en medio del mar, en las aguas del Océano Pacífico. Resultaba imposible nadar de regreso por la distancia y los feroces tiburones que habitan la zona.

La embarcación quedó a la deriva, a merced del viento y las corrientes del océano. Dos de ellos se arrojaron al agua y desaparecieron para siempre. Pero tres decidieron continuar a bordo. Como no llevaban alimentos capturaban gaviotas, aves y peces que se comían crudos. Cuando llovía juntaban un poco de agua para beber. Sin darse cuenta, se alejaron de México ocho mil kilómetros y a lo largo de semanas enteras no vieron un solo barco cerca de ellos.

En más de una ocasión las olas cubrieron el bote y estuvieron a punto de morir ahogados. Cuando se hacía de noche conversaban y rezaban al cielo para recibir ayuda. Sin embargo nada hacía parecer que eso iba a ocurrir.
Pero la mañana del 9 de agosto de 2006 ocurrió el acontecimiento que estaban esperando. Uno de ellos recuerda el momento: “De pronto vimos barcos yendo y viniendo porque habíamos llegado al otro lado del Pacífico. Estábamos con los chinos y los japoneses”. Un barco pesquero alcanzó a verlos y acudió a rescatarlos. No podían comunicarse por las diferencias de idioma, pero los subieron a bordo, les prestaron atención médica, les dieron agua, alimentos y un lugar cómodo para descansar. Fueron transportados a las Islas Marshall, adonde llegaron dos semanas después y recibieron el apoyo de las autoridades mexicanas.

Los náufragos perdieron la cuenta del tiempo que pasaron en el mar, pero se cree que pudo ser un periodo de entre nueve y once meses. Llegaron a México el 25 de agosto y fueron recibidos con gran entusiasmo por sus familiares y los periodistas. Tras relatar su hazaña uno de ellos afirmó: 'Venimos muy cansados y queremos ahora tomar unos días, descansar y luego trabajar.'

Algunas personas se resistieron a creer esta historia de perseverancia, control y valor. Sin embargo, los exámenes aplicados a los sobrevivientes demostraron que todo era verdad. Su aventura se ha narrado en libros y documentales. 'Nuestro secreto estuvo en que nunca perdimos la esperanza', afirma uno de ellos.

¿Lo sabías?

El manejo del dinero es un aspecto de nuestra vida en que resulta fundamental el autocontrol, en primer lugar, para no ambicionar más de lo necesario; en segundo, para practicar el hábito del ahorro. Este consiste en separar parte del dinero que tenemos ahora para juntar la cantidad suficiente y adquirir algo que deseamos (como dulces, ropa y juguetes) o simplemente para estar protegidos en el tiempo por venir. Pide a tus padres que te expliquen cómo funcionan las cuentas de ahorro, que te ayuden a establecer tus metas y a diferenciar entre lo que es indispensable comprar y lo que sólo es un gusto. Si desde ahora inicias el hábito del ahorro podrás mantenerlo y beneficiarte de él toda tu vida.

Genio y figura

Ricardo Torres Nava en la cima del mundo
La vida de los deportistas más ilustres expresa su entrega, su disciplina y capacidad mantenerse en calma cuando sortean obstáculos que parecen insuperables. El coahuilense Ricardo López Nava (nacido en 1954) fue el primer mexicano, y también el primer latinoamericano, que llegó a la cima del monte Everest, el más alto del mundo. Su proeza como alpinista consumada el 16 de mayo de 1989 lo hizo merecedor del Premio Nacional del Deporte y de la distinción como el “deportista del siglo en nuestro país”. Actualmente imparte conferencias en las que subraya la importancia de establecer metas, el uso creativo de la adversidad y el poder de la motivación interior.

La vida diaria

Autodominio

  1. No hagas berrinches. Los accesos de llanto, gritos y violencia que suelen tener algunos niños son una forma de expresar sus emociones de disgusto, tristeza o preocupación por algo que les ocurre. Sin embargo carecen de utilidad porque no siempre queda claro qué están buscando. Si algo te da miedo, si algo no te gusta o te duele, exprésalo con palabras claras y tranquilas a los adultos que sólo así tendrán la información necesaria para ayudarte, también puedes hacerlo por escrito o mediante un dibujo. Dejar atrás los berrinches es una demostración de crecimiento y madurez.
  2. No te encapriches. No te dejes guiar por deseos o estados de ánimo que no tienen razón. Quizá tus padres no pueden comprarte el juguete que quieres en especial, pero pueden darte otro igual de divertido, al alcance de sus posibilidades. No insistas en pedir algo que no te pueden dar o que te lleven adonde no te pueden llevar. En la escuela mantente dentro de las normas comunes de conducta y acepta seguir las instrucciones de los maestros y directivos, siempre y cuando sean respetuosas.
  3. No te asustes. El miedo no es un buen consejero. Pero tampoco te hagas el valiente y creas que estás por encima de cualquier peligro. Piensa en las circunstancias o personas que te atemorizan y pide a un familiar adulto que te ayude a revisarlas. Así podrás darte cuenta que muchos temores comunes (como dormir con la luz apagada) no tienen razón de existir y te olvidarás de ellos.

El extremo opuesto

La pérdida del control es lo contrario al autodominio. Las personas que pierden el control de sí mismas renuncian a usar su capacidad de razonamiento y, con ello, a la posibilidad de vivir los valores. Los efectos pueden ser destructivos para ellas mismas y para los demás. La ambición desmedida puede conducir al robo y la corrupción; el odio puede derivar en crímenes castigados por la ley; el temor intenso ha cobrado la vida de muchas personas que se infartan de un susto. Incluso las emociones positivas pueden destruir cuando se salen de control: la búsqueda obsesiva del éxito es agotadora e impide reconocer los propios límites.

Frases

"El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley."
- Galatas 5: 22-23

"Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades".
- Proverbios 16:32

"Ten coraje para enfrentar las grandes aflicciones de la vida y paciencia para afrontar las pequeñas. Y así, cuando hayas culminado tus labores diarias podrás ir a dormir en paz. Dios estará despierto. "
- Victor Hugo

"¡Qué admirable es la llave de oro que cierra cuidadosamente la puerta del castillo donde viven los fantasmas!… Si sabes usarla, si tienes cuidado de que esta puerta en determinados momentos no se abra, por más que desde adentro el tumulto de las tristezas, de los temores, de las preocupaciones, de la pasión de ánimo, quiera forzarla, ¡cuánta será tu paz y cuán permanente tu alegría!"
- Amado Nervo

"Especular las desdichas y examinar los presagios, sólo sirve de que el mal crezca con anticiparlo".
- Sor Juana Inés de la Cruz

"El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo."
- Aristóteles

“El dominio de los demás es fortaleza; el dominio de uno mismo es el verdadero poder.”
- Lao-Tsé

“Aquel que se conquista a sí mismo es mayor que otro que conquista mil veces a mil hombres en el campo de batalla.”
- Buda

“Uno no puede tener un dominio menor o mayor que el dominio de uno mismo.”
- Leonardo da Vinci

“El león que rompe las filas del enemigo es un héroe de menor importancia en comparación con el león que se vence así mismo.”
- Rumi

"Mi mente es la llave que me libera"
- Harry Houdini

"Si usted no está dispuesto a aceptar su propia disciplina, no va a lograr ni el 2 por ciento de lo que puede hacer, va a perderse del 98 por ciento de las cosas buenas que podría tener."
- Tom Hopkins

"La verdad es que usted siempre sabe lo que debe hacer. La parte difícil es hacerlo".
- General H. Norman Schwarzkopf

"La cualidad más importante en el desarrollo del carácter humano es, y siempre ha sido, la auto-disciplina."
- Brian Tracy

"El talento es más barato que la sal. Lo que separa a la persona con talento de la exitosa es un montón de trabajo duro."
- Stephen King

"No se puede tener los frutos sin las raíces. Es el principio de la secuencia: Victorias privadas preceden a las Victorias Públicas. El autodominio y la autodisciplina son la base de las buenas relaciones con los demás. "
- Stephen Covey

"Nunca he conocido a un hombre que se precie como tal que  no aprecie la rutina que da la disciplina .... Creo firmemente que cualquier hombre que invierta lo mejor de su vida en lo que desea ardientemente, trabajando por esa buena causa, encontrará agotado en el campo de batalla, la victoria".
- Vince Lombardi

Fuente: www.valores.com.mx