Domingo, diciembre 04, 2016

52. QUINTO ACTO DE REPARACIÓN

 QUINTO ACTO DE REPARACIÓN

 

Divino Corazón de Jesús, real y verdaderamente presente en el Sacramento del Altar donde por nuestro amor permanecéis hace veintiún siglos expuesto a la indiferencia, las burlas, profanaciones e impiedades de los pecadores, dignáos recibir en desagravio de tantas iniquidades, el sincerísimo dolor y contrición con que os pedimos perdón por todas ellas.

¡La humillación extrema a que por la maldad de los hombres se ve reducido un Sacramento tan admirable! Perdónanos, Señor.

¡Tantas comuniones indignamente recibidas! Perdónanos, Señor.

iTantas irreverencias cometidas en vuestra adorable presencia!. Perdónanos, Señor.

¡La profanación de vuestros santuarios! Perdónanos, Señor.

¡Las profanaciones sacrílegas de que sois objeto en el Sacramento admirable de vuestro amor! Perdónanos, Señor.

¡El olvido, indiferencia y menosprecio con que os tratan tantos cristianos tibios! Perdónanos Señor.

¡La falta de responsabilidad de los padres de familia! Perdónanos, Señor.

¡La frialdad de nuestro amor al prójimo! Perdónanos, Señor.

¡Nuestro poco fervor y devoción en serviros! Perdónanos, Señor.

¡La imperfección con que ahora os ofrecemos estas mismas reparaciones! Perdónanos, Señor.

Señor Jesús, que habéis querido permanecer con nosotros en vuestro Sacramento admirable hasta la consumación de los siglos, a fin de tributar a vuestro Eterno Padre una incesante gloria en esa tierra con la renovación siempre continuada de vuestra amarguísima Pasión, y dar al mismo tiempo a los hombres el alimento de la vida inmortal, dignaos concedernos la gracia de una perfecta contrición para llorar de continuo tantas injurias como recibís en este adorable Misterio, de parte de los impíos, herejes y malos cristianos: e inflamadnos en un ardentísimo celo por reparar tantos oprobios a los que generosamente os habéis quedado expuesto sólo por amor a nosotros.

Os pedimos por Vos mismo que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu Santo, en unidad de naturaleza, Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

 

 

Fuente: Manual de Piedad Misioneros Oblatos

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